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Dos palomitas se lamentaban llorando,
Y la una a la otra se consolaban, diciendo:
¿Quién te ha cortado tus bellas alas, paloma?
¿O algún falsario ha sorprendido tu vuelo?
Ay, ay, ay... paloma...
¿O algun falsario ha sorprendido tu vuelo?
Quiso el ingrato que yo mis alas le diera
para ir volando los dos juntitos al
cielo.
Por su cariño le di mis alas y luego,
abandonada, de desengaño me muero.
Ay, ay, ay... paloma...
Abandonada, de desengaño me muero.
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