BORINQUEN (Rafael Hernández)

 

Viene loco de contento con su cargamento

para la ciudad, ay, para la ciudad.

Trae todo un mundo nuevo, todo un mundo

lleno de felicidad, ay, de felicidad.

Piensa resolver la situación

del hogar que es toda su ilusión, sí.

 

 

 

Alegre el jibarito va, cantando así,

diciendo así, pensando así por el camino:

"Si yo vendo la carga, mi Dios querido,

un traje a mi viejita voy a comprar".

 

 

 

Alegre también su yegua va,

al presentir que aquel cantar

es todo un himno de alegría.

Y en eso les sorprende la luz del día

y llegan al mercado de la ciudad.

 

 

 

Sale loco de contento con su cargamento

para la ciudad, ah, para la ciudad.

Trae todo un mundo nuevo, todo un mundo

lleno de felicidad, ah, de felicidad.

Piensa resolver la situación

de su enamorada Boriquén, sí.

 

 

 

Borinquen, la tierra del Edén

la que al cantar el gran Gautier

llamó la perla de los mares.

"Si yo vendo la carga, mi Dios querido,

un traje a mi viejita voy a comprar". (bis)

 

 

Borinquen.